El siglo agonizaba… al igual que la economía y la carrera de la banda argentina, Babasonicos había saltado del garage al funk, del funk a lo experimental y de lo experimental al metal en sus anteriores grabaciones, acostumbrando a su entonces pequeña legión de fans a no saber qué esperar del siguiente material, una inestabilidad que no parecía agradarle a los grandes ejecutivos de la música del milenio pasado y mucho menos a las anheladas masas, hecho que nunca pareció importarle al grupo quien para su cuarta entrega, «Miami», estaba muy influído por soundtracks de los años 70’s y Spaguetti Westerns.

«Moon Goddess» de Mandingo reversionada por Babasonicos en Miami como «Colgado».

La grabación también fue una especie de ejercicio de proyeccionista de cinematógrafo uniendo pedazos de celuloide con cinta, los originarios de Lanús llegaron a la grabación solo con pedazos de ideas, con loops, con sonidos de introducciones de productoras de cine clásico y con letras a medias. Es importante aclarar que en este punto a la disquera (Sony Music) no le importaba en lo mínimo el éxito o fracaso de la banda, por lo que si llegaban con maqueta completa o no, les importó un pepino, sería el último disco con ellos antes de salir del catálogo.

De alguna forma las letras y melodías fueron naciendo al mismo tiempo que la grabación avanzaba poco a poco en el entonces estudio de Fito Paez, Circo Beat (ahora llamado Romaphonic Studios), la influencia en Adrián Dargelos (vocalista de la banda) de autores literarios como Marcelo Cohen o Cormac McCarthy ayudaron a crear la narrativa del disco que pareció evolucionar naturalmente hacia historias de engaño, venganza, falta de pertenencia y de crecimiento.

Babasonicos – Miami – 1999 – Tapa Alejandro Ros

Al final lograron editar 27 tracks, 18 de ellos formarían lo que ahora es «Miami» con éxitos como Desfachatados, El Playboy y Valle de Valium, (los restante nueve se editarían en el disco de lados B, «Groncho»), en abril del 1999 llegó a las tiendas argentinas y la elogiada tapa fue a cargo de Alejandro Ros donde atinadamente voltea el mapa de Argentina para asemejarlo a Florida.

«Miami» no salvó a Babasonicos del abandono de la disquera, ni del de Cosme Palumbo quien habia sido su manager durante toda la etapa pre «Jessico», ni de la salida de DJ Peggyn de la banda por diferencias creativas, y aunque esos tres eventos parecían ser tres clavos directos al ataúd de la agrupación, el álbum se volvió una obra de culto, cuya popularidad fue creciendo paso a paso (al igual que la grabación) en un caldo de cultivo de resentimiento social durante el cambio de gobierno Menem-De la Rua fundando los cimientos donde poco tiempo después se pararía el gigante comercial, «Jessico».

Adrián Dargelos

Al final, el pretexto para revisar esta maravilla de disco es que tuve el desagrado de conseguir el vinilo editado en el 2015 por Latinoamérica en Vinil de Sony Music, una edición de dos discos de 180 gramos físicamente muy atractiva cuya calidad de sonido es decente, hasta que todo se tira por la borda cuando el primer track (4 am) está cortado por la mitad solo para volver a iniciar y terminar nuevamente a la mitad, cosa que solo demuestra una total falta de interés por la obra, por el cliente y por la calidad del producto. ¿Cuántos filtros tuvieron que pasar para que la placa fuera impresa de esta manera?

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